LÓPEZ SEGOVIA, ANA CRISTINA
Las guerras entre Esparta y Atenas comenzaron en el 431 a.C. Aristófanes tenía 13 años. Cuando escribió Lysístrata, en el 411 a.C., aún persistía el conflicto bélico. Puede decirse que en este tiempo Aristófanes no conoció la paz. Quizá por eso puede hablar del conflicto entre Atenas y Esparta con la naturalidad y el tono de comedia con que lo hace, señalando lo absurdo de la rivalidad entre pueblos hermanos, que antaño habían sido incluso aliados en las guerras contra los persas. La autora traslada esta vieja rivalidad a otra que le toca más de cerca, para intentar acercarnos al espíritu de Aristófanes: la que sostienen desde hace siglos Cádiz y Sevilla.
El argumento de Lysístrata es tan sencillo como brillante: un grupo de mujeres se rebela contra la guerra iniciando una huelga de sexo, que no finalizará hasta que los hombres firmen la paz. Humor, música, irreverencia, carnaval, pasión, libertad. Una atrevida propuesta para uno de los clásicos universales de la escena, reinterpretado desde un nuevo punto de vista.